Preferiblemente, tangos clásicos de los años 30, 40 y 50 (también la música contemporánea), en tandas y con cortinas. De esta manera, pueden tanto el bailarín como la bailarina, de acuerdo con la música, elegir a su pareja preferida para la nueva tanda.
Manuel observa las parejas en la pista y elige la nueva tanda improvisadamente. "Para mi es importante que los bailarines disfruten, trato de sentir que es lo que al bailarín le gustaría bailar, los bailarines en la pista me inspiran para buscar la nueva tanda, de vez en cuando la idea viene en el último segundo, mientras ya está sonando la cortina. La gente se divierte con mi música y eso es lo importante."